Tratamiento Psicológico Después de una Cirugía Bariátrica Santiago NL
Someterse a una cirugía bariátrica no implica solo bajar de peso, esto trae repercusiones psicológicas en las personas, es por eso que aquí les hablamos del tratamiento psicológico después de una cirugía bariátrica...
Notaria Publica No 117
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Nacional 512
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Quinta La Calma
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Tratamiento Psicológico Después de una Cirugía Bariátrica
Bajar de peso no es una tarea fácil. Aunque usted decida recurrir a una cirugía bariátrica, deberá recorrer un largo camino hasta llegar a su peso ideal y deberá luchar contra algunos enemigos. Los pensamientos negativos que hemos ido incorporando desde la infancia hasta la edad adulta son los principales obstáculos a los que nos enfrentaremos.
Algunas cirugías como el bypass gástrico y la banda gástrica reducen el volumen del estómago y producen cambios en las hormonas que regulan la saciedad y el apetito, otros como el balón gástrico ocupan gran parte del estómago limitando su capacidad y brindando sensación de saciedad. Todos ellos lo ayudan a controlar el apetito, obligándolo a comer menos. Pero aún así, algunos pensamientos negativos pueden aparecer de manera automática y llevarlo a tomar decisiones erróneas. Usted debe estar atento y aprender a controlarlos.
Durante años hemos ido albergando sentimientos y pensamientos que no cambian repentinamente. Por eso puede ocurrir que ante una situación problemática, un sentimiento indeseable, un conflicto o una pelea, usted recurra, sin siquiera notarlo, a la utilizar la comida para reconfortarse. Cuando se da cuenta de que ha cometido un error puede que ya haya devorado ese plato prohibido o se encuentre indigestado por un exceso de comida.
Cuando el episodio termina, la persona se siente culpable y ansiosa, cree que lo echó todo a perder y no comprende por qué pierde el control de esta manera. En general cuando esto ocurre no se relaciona con la voluntad sino con que aún no hemos cambiado algunos hábitos negativos y el cerebro continúa actuando como lo hacía habitualmente. Se envía una orden a gran velocidad, sin que la persona sea consciente de ello. Cuando reacciona, puede que ya haya comprado o ingerido aquellos alimentos que no puede o no debería comer.
Si usted quiere evitar que estas ideas y acciones desagradables se adueñen de usted debe reconocer cuáles son los pensamientos conflictivos y en qué situaciones la tensión o el enojo lo llevan a romper las reglas. Una vez que ha encontrado estos puntos débiles, debe realizar los planes para combatirlas eficazmente. Siempre habrá tiempo de comer todo aquello que nos gusta, esas no son excusas para desviarnos de nuestra meta.
Si asume su tratamiento de manera positiva, pensando en todo lo que ganará con él y piensa a conciencia cada vez que algún antojo lo insta a abandonarlo, no tiene por qué caer en estos pozos. Usted puede salir adelante con su voluntad y la ayuda de sus médicos.
Algunas cirugías como el bypass gástrico y la banda gástrica reducen el volumen del estómago y producen cambios en las hormonas que regulan la saciedad y el apetito, otros como el balón gástrico ocupan gran parte del estómago limitando su capacidad y brindando sensación de saciedad. Todos ellos lo ayudan a controlar el apetito, obligándolo a comer menos. Pero aún así, algunos pensamientos negativos pueden aparecer de manera automática y llevarlo a tomar decisiones erróneas. Usted debe estar atento y aprender a controlarlos.
Durante años hemos ido albergando sentimientos y pensamientos que no cambian repentinamente. Por eso puede ocurrir que ante una situación problemática, un sentimiento indeseable, un conflicto o una pelea, usted recurra, sin siquiera notarlo, a la utilizar la comida para reconfortarse. Cuando se da cuenta de que ha cometido un error puede que ya haya devorado ese plato prohibido o se encuentre indigestado por un exceso de comida.
Cuando el episodio termina, la persona se siente culpable y ansiosa, cree que lo echó todo a perder y no comprende por qué pierde el control de esta manera. En general cuando esto ocurre no se relaciona con la voluntad sino con que aún no hemos cambiado algunos hábitos negativos y el cerebro continúa actuando como lo hacía habitualmente. Se envía una orden a gran velocidad, sin que la persona sea consciente de ello. Cuando reacciona, puede que ya haya comprado o ingerido aquellos alimentos que no puede o no debería comer.
Si usted quiere evitar que estas ideas y acciones desagradables se adueñen de usted debe reconocer cuáles son los pensamientos conflictivos y en qué situaciones la tensión o el enojo lo llevan a romper las reglas. Una vez que ha encontrado estos puntos débiles, debe realizar los planes para combatirlas eficazmente. Siempre habrá tiempo de comer todo aquello que nos gusta, esas no son excusas para desviarnos de nuestra meta.
Si asume su tratamiento de manera positiva, pensando en todo lo que ganará con él y piensa a conciencia cada vez que algún antojo lo insta a abandonarlo, no tiene por qué caer en estos pozos. Usted puede salir adelante con su voluntad y la ayuda de sus médicos.
